domingo, noviembre 29

Annabel Lee


Uno de mis poemas favoritos, de E.A.Poe


Annabel Lee

Sucedió hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar.

Allí vivía una doncella conocida
por el nombre de Annabel Lee;
y esa doncella no vivía con otro pensamiento
que el de amarme y que yo la amara.

Yo era un chiquillo y ella una chiquilla,
en aquel reino junto al mar:
Pero nos amábamos con un amor que era más que amor -
mi Annabel Lee y yo-.
Con un amor que los alados serafines del cielo
envidiaban de nosotros.

Y éste fue el motivo por el que, hace mucho tiempo,
en aquel reino junto al mar,
un viento llegó desde una nube, helando
a mi hermosa Annabel Lee;
entonces vino aquel hidalgo pariente suyo
y la apartó de mi lado,
para encerrarla en un sepulcro
en aquel reino junto al mar.

Los ángeles que no eran tan felices en el cielo,
nos tenían envidia
-¡Sí! -éste fue el motivo (como toda la gente sabe,
en aquel reino junto al mar)
para que el viento viniera por la noche desde la nube,
helando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era mucho más fuerte que el amor
de aquellos que eran más viejos que nosotros
-de muchos que sabían más que nosotros-
y ni siquiera los ángeles allá arriba en el cielo,
ni los demonios en las profundidades del mar,
podrán nunca separar mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee.

Jamás brilla la luna, sin que yo sueñe
con la hermosa Annabel Lee;
jamás salen las estrellas, sin que yo sienta los brillantes ojos
de la hermosa Annabel Lee;
y así, durante toda la noche, permanezco tendido al lado
de mi querida, mi querida, mi vida y mi novia,
allá en el sepulcro junto al mar;
en su tumba junto al mar sonoro.

jueves, noviembre 26

El Olvido

El olvido es la resaca de la felicidad y el amor de los vencidos. El olvido suele tener rasgos de tragedia, porque olvidar es avanzar en la ausencia, es adentrarse en la senda del pasado y no querer dejarlo. Porque las edades tienen sus estaciones como los trenes, y éstas se abandonan a cada movimiento, porque el tiempo es inalterable, porque nadie puede detener nuestro paso. Olvido es alejarse. Alejarse en tiempo y en espacio, en días, colores, canciones, abrazos y sonrisas. El olvido es aprender a morir con el pasado, y lo que queda es lo en lo que te has convertido... Olvido también es una forma de amar. Amar tanto hasta olvidarse de uno, de tu familia, de tu tristeza, de tus libros, de tus palabras. El olvido, el desapego, la renuncia, el vacío. Pero al mismo tiempo, el olvido es una cura. El olvido es una forma de acercarse al otro lado. El olvido es un salto, una forma de no intentar perdurar en esos recuerdos. Quizá las palabras aquí escritas ofrezcan confusión, como mi corazón confundido, pero espero que animen a entender un camino, la búsqueda de un nuevo amor. Yo quiero olvidar la tristeza, olvidar mi nombre y encontrar mi esencia. Y no quiero hacerlo sola, sino rodeado de pronombres que se completen. Olvidar para crecer... y siempre crecer en amor.

miércoles, noviembre 25

Sensaciones














Sentir
. Esas seis letras que parecen multiplicar por mil las sensaciones. Esos cosquilleos inevitables.Esas miradas que buscan perderse en la nada para ocultar lo evidente. Y esas sonrisas que, lejos que ser forzadas, no son más que la voz del alma que sin hablar dice todo lo que siente.

Miedo. Esa barrera tan ligada al deseo que impide que las miradas tengan más intensidad de la que deberían. Esa necesidad por ocultar una sensación que desearías compartir con cualquier persona. Esas ganas de gritarle al mundo que te sientes distinto/a. Pero a veces, callar es más sencillo y, en ocasiones, más ético.
Pensar
. Es lo que me frena a menudo de sentir lo que no debería. Es la parte que me aporta la integridad que necesito para no desear lo que no tengo. Para apartar ciertas hipótesis de mi mente.
Amar. Paradójicamente, todo se reduce a eso. Cinco letras con un solo significado y mil sentimientos distintos. Pero amar no es fácil. Cuesta, duele y, frecuentemente, no entiende de razones. Pero llena. Y mucho.
Escapar
. En ocasiones me gustaría irme lejos. Perderme en cualquier espacio a cientos de millas de aquí. Nueva York para sentirme todo y nada. Para disiparme entre la esencia, la inmensidad y frialdad de sus calles. Para encontrarme a mí misma. Japón me iría bien para ser yo la diferente. India, Londres, Islandia. No me importa el lugar. Me perdería en cualquier rincón del mundo.
Talvez sólo entonces podría encontrar donde está el nexo entre el sentimiento y la razón. Y talvez entendería que, sin sentir, difícilmente pensaría en el miedo que siento al amar a alguien. Sí. Porque a veces sólo cuando escapas te das cuenta del miedo que sientes. De que huyes, muchas veces, porque quieres sentir distinto. Porque temes que lo que haya en la vuelta de la esquina no te acabe de convencer. Y, por supuesto es más fácil pensar en huir que afrontar que los sentimientos van cambiando.

No te detengas...


No eches raíces en un sitio,
muévete
pues no eres un árbol,
para eso tienes dos pies.


El hombre más sabio
es el que sabe que su hogar

es tan grande como pueda imaginar.



"Mago de OZ"

martes, noviembre 24

Catarsis

Como hemos malgastado nuestro tiempo, afilando las lenguas para cortar más profundo. Acariciando el rencor que nos provoca ver nuestra propia sombra. Tomando sedantes para aplazar los espasmos del sufrimiento compartido, derramando lágrimas sobre los recuerdos rotos.

No podemos aplazar las consecuencias del desprecio, no me es posible olvidar que te llevo dentro, el peso del recuerdo quiebra mi columna vertebral, pierdo el pilar de mi existencia. Tu presencia se hace protagonista de mis pesadillas. Te mueres y vuelvo a renacer.

A ti, que cada noche acechas el umbral de mi inconsciente, tu que tratas de sabotear mi alegría, mi felicidad compartida. A ti, con quien lucho día a día para vencerte en el esgrima de palabras hirientes a las que cada vez soy menos vulnerable.