miércoles, noviembre 24

Madrigal de un antigua voz


Cuando tu voz se pierda
en las veloces veleidades del aire,
y forme torbellinos de crepúsculos
o de quemantes oros,
si todavía escucho,
si todavía al alma
le impresionan los sonidos,
recordaré tus tiernas servidumbres,
tus estériles soledades
y el destino de las palabras pronunciadas.
Como si mirara un relicario
donde viviera escondido tu retrato.

De Serafina Núñez

martes, noviembre 23

Solterona


Esta chica de quien hablamos
en un paseo de abril ceremonioso
con su último pretendiente
súbitamente se asombró muchísimo
del charlar de los pájarosy las hojas caídas.
Así, afligida, ella vio
que los ademanes de su amante
agitaban el aire y se irritó
entre el caos de flores y de helechos acres.
Juzgó los pétalos confusos, la estación ajada.
¡Cómo deseó el invierno!
Austeramente, en orden minucioso
de blanco y negro de hielo y roca, todo deslindado,
de corazón a fría disciplina sometió,
exacto cual copo de nieve.
Pero he aquí: un capullo
de sus cinco sentidos de gran dama
una grosera confusión deduce:
traición intolerable.
Que el rinda al caos de la primavera: prefirió retirarse.
Y rodeó su casa de alambradas y muros impasables
contra el tiempo rebelde
tanto que nadie lo rompiera con maldiciones,
puños, amenazas,ni con amor tampoco.

De Sylvia Plath

jueves, noviembre 18

Porque me traían tu sueño...


Porque me traían tu sueño
yo amé los cielos de la tarde
y los árboles solos.
Y amé los mares en el alba
y las barcas abandonadas,
porque en ellas iba encontrando
¡tu recuerdo!
Ya sin los cielos de la tarde
ni los mares del alba
¡te tengo!
Libre de las imágenes
¡te tengo!
Porque ahora te amo
en esta soledad mía
sin recuerdos.

De Esther de Cáceres.

Desde nunca te quiero y para siempre...


Desde nunca te quiero y para siempre,
desde todo y quizá y para siempre,
desde el rotundo rayo que sube
por la acequia de las horas
al látigo crecido en mis pupilas ponientes,
veloz mi voz, mi viento:
vértigo de desembocadura
y el más ingrato delta para acabar el viaje.
Hasta la nada espero,
hasta lo lejos de la memoria inútil
y el cráter sin crepúsculo,
hasta la duda embriagada de rótulos celestes,
en la fiebre y la luna imantada de agosto.

De Amalia Iglesias.

domingo, octubre 31

Where is my man


Nunca te tengo tanto como cuando te busco
sabiendo de antemano que no puedo encontrarte.
Sólo entonces consiento estar enamorada.
Sólo entonces me pierdo en la esmaltada jungla
de coches o tiovivos, cafés abarrotados,
lunas de escaparates, laberintos de parques o de espejos,
pues corro tras de todolo que se te parece.
De continuo te acecho.El alquitrán derrite su azabache,
es la calle movible taracea de camisas y niquis,
sus colores comparo con el azul celeste o el verde malaquita
que por tu pecho yo desabrochaba.
Deliciosa congoja si creo reconocerte
me hace desfallecer: toda mi piel nombrándote,
toda mi piel alerta, pendiente de mis ojos.
Indaga mi pupila, todo atisbo comprueba,
todo indicio que me conduzca a ti,
que te introduzca al ámbito donde sólo tu imagen
prevalece y te coincida y funda,
te acerque, te inaugure y para siempre estés.

De Ana Rossetti.