viernes, febrero 11

El desconocido


Un desconocido es mi amigo
uno a quien no conozco
Un desconocido lejano, lejano
por él mi corazón está lleno de nostalgia
Porque el no está cerca de mi
quizá porque no existe?
Quién eres tú
que llenas mi corazón de tu ausencia
que llenas toda la tierra de tu ausencia?

De Par Lagerkvist.

miércoles, febrero 9

Viaje


He cerrado mi maleta
sobre el viejo cadáver
que alimento a diario,
con el forro gastado
de sus ropas cansinas,
su casi imperceptible
olor a camposanto,
su traslúcida piel.
He cerrado mi puerta
tras el silencio espeso
de la alcoba vacía,
con sus sábanas yertas
de irrevocable ausencia,
sus ventanas cerradas
al rumor de la vida,
su lenta oscuridad.
He cerrado mi maleta
y he metido en el fondo,
con mi viejo cadáver,
un candil de esperanza
y unas gotas de olvido,
un traje de deseo
y unas botas de andar;
y he salido a la luz.
He cerrado la casa.
Les he vuelto la espalda
a los ciegos rincones,
a las hoscas paredes
que musitan rencor,
y he comenzado un viaje
sin destino y sin rumbo,
un viaje que me enseñe,
desde los vericuetos
y vueltas del camino,
a enterrar mi cadáver definitivamente
y a nacer otra vez

De Isabel Rodríguez Baquero.

Monotonía


A un día monótono
otro monótono, invariable sigue:
Pasarán las mismas cosas, volverán a pasar -
los mismos instantes nos hallan y nos dejan.
Un mes pasa y trae otro mes.
Lo que viene uno fácilmente lo adivina:
son aquellas mismas cosas fastidiosas de ayer.
Y llega el mañana ya a no parecer mañana.

De Konstantinus Kafavis

Fuí


No me ligué.
Por entero me liberé y me fui.
Hacia goces que estaban
parte en la realidad,
parte en mi ser,
en la noche iluminada fui.
Yo bebí un vino fuerte,
como sólo el audaz bebe el placer.

De Konstantinus Kafavis

sábado, febrero 5

Cotidiana llegada


Estoy aquí.
Pasa.
Un momento y termino.
Algo difícil sobre consonantes absurdas...
¿Hace frío?¿Hace amor, lluvia, viento?
¿Qué me traes?
¿Hemos tenido hijos esta noche?
Siéntate. ¿Puedes?Quito libros, papeles.
Como siempre la invasión de las letras
que ya trepan, ¿las ves?,por paredes y techos.
Tienes las manos pálidas
y en tu cara amanece el cansancio.
Deja que también pasen los árboles,
contigo,el bosque, el mar, las grandes cataratas.
Esa ardilla que tengo aquí,en el hombro,
me cuchichea brisas
y los pájaros llenan de insurrección la casa.
¿Quieres café, un zumo, coca-cola?
La silla tiene flojos los huesos,
has de perdonarla,ya es vieja...
(¿Un ave lira?
¿La flor del Paraíso a punto ya de ser manzana?
¡Qué detalle!)
Quiero que estés contento de mí.
Escribo mucho.Tanto como querías tú.
¿Qué ocurre?La niebla se interpone, no te veo.
Los pájaros te ocultan
y esas ramas me vuelven parte del bosque.
Habla.Que te oigan mis hojas.
Que mis ojos vegetales te sepan cerca.
Tengo nidos en los brazos y el pelo.
Llega una taza de café volando del comedor,
y a la terraza le nace un sauce,
ese árbol triste, ese árbol que llora.

De María Beneyto