jueves, diciembre 3
Amy Winehouse
ENJOY..!!
"You Know I'm No Good"
martes, diciembre 1
Dos Poemas de Howard Phillips Lovecraft

Reconozco tu rostro,tranquilo y pálido,
en el reflejo luminoso de la vela;
La negra sombra de tus párpados,bajo esa cortina
Están los ojos que no ven utilidad a este mundo.
Y mientras observo,ansío conocer
Los caminos por donde tus sueños van,
las tenebrosas regiones que tu imaginación ve
Con los ojos velados por la rutina y por mí.
Pues del mismo modo,yo contemplo en sueños
cosas que mi memoria no podría guardar,
y desde la penumbra intento vislumbrarlas imágenes que aparecen ante tus ojos.
Yo,que demasiado bien conozco la cumbre de Thok;
Los valles de Pnath,donde los sueños se reúnen;
Las criptas de Zin;y así piensoporqué tus rezos se dirigen a la llama de la vela.
¿Pero,qué es lo que se desliza quedamente
sobre tu cara y tus barbudas mejillas?
¿Qué miedo distrae tu mente y tu corazón,
y te hace llorar con repentino temor?
Viejas visiones se despiertan...
Ante tus ojosbrillan las oscuras nubes de otros cielos,
Y por alguna demoniaca perspectiva
Me veo flotar por sobre la noche encantada.
La antigua senda
No hubo mano amiga que me ayudara
La noche que encontré la antigua senda
Sobre la colina, cuando creí descubrir
Los campos que embrujaban mi espíritu.
Ese árbol, aquel muro: los recordaba bien,
Y todos los tejados y bosquecillos
Eran familiares a mi mente,
como si los hubiera visto poco antes.
Adivné que sombras se moldearían
Cuando la perezosa luna ascendiera
Tras la colina de Zaman, y supe
Cómo se iluminaría el valle poco después.
Y cuando la senda subió, alta y agreste,
Y parecía perderse entre los cielos,
No temí lo que pudiera ocultarse
Tras aquellas laderas informes.
Caminaba decidido mientras la noche
Se tornaba pálida y fosforescente;
Los tejadillos de una casa lucían
Espectrales cerca del escarpado camino.
Allí estaba el conocido letrero:
"Dos millas a Dunwich", la visión
de los campanarios y tejadillos asomó
delante de mí diez pasos más arriba...
No hubo mano amiga que me ayudara
Cuando me topé con la antigua senda,
Cuando crucé la cima y descubrí
Aquel valle de ruina y desolación;
Tras al colina de Zaman surgía
La mole enorme de una maligna luna,
Alumbrando malezas y enredaderas
Sobre ruinosas paredes jamás vistas por mí.
Lucía tétrica en ciénagas y campos,
Y unas aguas invisibles vertían vapores
Ondulantes que me hacían dudar
De mi antiguo amor por este lugar.
Y desde aquella horrible región supe
Que mi pasado cariño nunca había sido
Y que me había alejado del sendero
Que baja a aquel valle de la muerte.
La nieble se escurría a mi alrededor,
Arriba, luminosa, brillaba la Vía Láctea...
No hubo mano amiga que me ayudara
La noche que descubrí la antigua senda.
Richard Ashcroft
A song for the lovers.
lunes, noviembre 30
Vincent
Vincent Malloy tiene siete años, es un niño amable pero algo huraño.
Es bueno, obediente y muy educado,
pero él quiere ser como Vincent Price, su ídolo soñado.
No le importa vivir con su perro, su gato y su hermana,
aunque preferiría compartir casa con murciélagos y arañas.
Allí jugaría con los horrores que ha inventado
y vagaría por los oscuros pasillos, solo y atormentado.
Cuando viene su tía, Vincent parece un cielo.
Pero se imagina sumergiéndola en cera hirviendo para su museo.
Hace experimentos con su perro, Abocrombie
con el fin de crear un horrible zombi.
Con ese espectro terrorífico para los hombres,
buscaría sus víctimas por la niebla de Londres.
Pero él no solo piensa en crímenes violentos,
Vincent pinta, y de vez en cuando lee cuentos.
Mientras otros niños leen tebeos de acción
a Vincent es Edgar Allan Poe quien llama su atención.
Una noche, cuando leía una historia horripilante,
algo le hizo palidecer al instante.
Con tamaño disgusto su vida quedó derrumbada,
pues su bella esposa viva fue enterrada.
Debía cerciorarse de que había muerto,
e intentando desenterrarla destrozó las flores del huerto.
Su madre lo envió a su cuarto como castigo,
desterrado en sus sueños a la torre del olvido.
Sentenciado a pasar el resto de su vida
con el retrato de su amada que fue enterrada viva.
Y mientras lloraba sumido en la desesperación,
apareció su madre en la habitación.
Le dijo: "Si quieres puedes salir a jugar.
Hace un día estupendo, lo puedes aprovechar." Vincent trató de hablar pero no pudo,
los años de aislamiento lo volvieron casi mudo.
Así que cogió su pluma y se puso a escribir:
"Estoy poseído por esta casa, nunca volveré a salir."
Su madre le contestó: "Ni estás poseído ni estás medio muerto,
este juego tuyo es solo un invento.
Eres Vincent Malloy, no eres Vincent Price
y no estás loco ni atormentado, ¡caray!
Tienes siete años y eres mi hijo,
vete a jugar con otros niños, ¡te lo exijo!" Y tras este toque de atención abandonó la habitación.
Pero cuando vincent trató de sobreponerse
las paredes empezaron a moverse.
Crujían, temblaban, y su horrible locura la cima alcanzaba.
Vio a Abocrombie, su terrible esclavo,
y su mujer lo llamaba desde el otro lado.
De la tumba nacían sus ecos
y de las paredes surgían manos de esqueletos.
Todas las desgracias que sus sueños atormentaban
entraron en su vida mientras él gritaba. Trató de escapar, de huir del horror,
pero su mustio cuerpo se derrumbó por el dolor.
Y débilmente, casi sin voz, recitó El Cuervo de Edgar Allan Poe:
"Y mi alma, de esa sombra, que allí flota fantasmal,
No se alzará... nunca más."
Vincent Malloy fue el primer corto del célebre director Tim Burton, rodado en 1982, escrito y dirigido por el mismo Burton y producido por Rick Heinrichs.Vincent
Una vida sin vos.

En las cavernas más altas
Donde duermen los sueños, temerosos y furtivos.
En el umbral de los motivos
Donde los años y papeles coaccionan,
Donde las decisiones las toman
Las sociedades espurias, soberbias y esquemáticas.
En la estrategia matemática
De la vida organizada,
En que las formas del amor
Se van transformando en fórmulas
(Status, bienestar, disconformismos)
Donde el temblor de ellos mismos
Ya no mueven corazones.
En el cristal de las razones
Donde todo parece insoslayable.
En el céfiro loable
De tus ropas con botones
Donde no existen algodones
Que impidan las formas de tu andar impávido.
En los espejismos áridos
De las transgresiones simultaneas
Donde se gastan las ganas
Con actitudes perversas
Donde se quiebran las reglas
A escondidas de los otros.
En éste mundo en que nosotros,
Propietarios de los miedos,
Intelectuales del silencio,
Conocedores de lo concreto
Imaginarios amantes de lo abstracto.
En éste mundo en el que trato
De liar tu corazón a tu cabeza
Siento que como nunca, me pesa
Tener abierta una herida.
Siento como jamás, que me pesa
Tener sin vos… una vida.-
Walter Faila