sábado, febrero 5

Cotidiana llegada


Estoy aquí.
Pasa.
Un momento y termino.
Algo difícil sobre consonantes absurdas...
¿Hace frío?¿Hace amor, lluvia, viento?
¿Qué me traes?
¿Hemos tenido hijos esta noche?
Siéntate. ¿Puedes?Quito libros, papeles.
Como siempre la invasión de las letras
que ya trepan, ¿las ves?,por paredes y techos.
Tienes las manos pálidas
y en tu cara amanece el cansancio.
Deja que también pasen los árboles,
contigo,el bosque, el mar, las grandes cataratas.
Esa ardilla que tengo aquí,en el hombro,
me cuchichea brisas
y los pájaros llenan de insurrección la casa.
¿Quieres café, un zumo, coca-cola?
La silla tiene flojos los huesos,
has de perdonarla,ya es vieja...
(¿Un ave lira?
¿La flor del Paraíso a punto ya de ser manzana?
¡Qué detalle!)
Quiero que estés contento de mí.
Escribo mucho.Tanto como querías tú.
¿Qué ocurre?La niebla se interpone, no te veo.
Los pájaros te ocultan
y esas ramas me vuelven parte del bosque.
Habla.Que te oigan mis hojas.
Que mis ojos vegetales te sepan cerca.
Tengo nidos en los brazos y el pelo.
Llega una taza de café volando del comedor,
y a la terraza le nace un sauce,
ese árbol triste, ese árbol que llora.

De María Beneyto

viernes, enero 28

Tarde


Pálidas están mis ganas de vivir,...
Caí tan sola sobre la tierra,
Nunca ha sabido un hombre de dónde vine,
Sólo tú, pues algún día me uniré contigo.
Las bahías me rodean desde lejos,
Todas las cosas las vivo en la espuma.
El hombre que hostil me persigue, se estrella.
Y sé sólo de él en el sueño.
Y así vivo la creación de este mundo,
En la tierra ya liberada de su cáscara.
Y tú, la estrella, que del alto cielo cae,
Se entierra profundamente
en el valle de mi corazón.
La tarde oscurece mucho mi sangre,
Vetea atormentada mi alma cansada.
Desnuda asciende de nuevo
desde la marea anterior al mundo
Y teme que encarnada
aquí en la tierra se equivoque.
Y lo que el día, antes de despertar,
Se perdió de la aurora...
Se lo ofrece el soñador juego
de imágenes nocturnas
En tejidos multicolores.
Me traen lejanas manos a casa
Un piadoso ramo de hoces amarillas.
La manecilla anda silenciosa por la esfera
Del reloj de sol, que oro de mi vida tiene.

De Else Lasker-Schuler

Invasión.


En perfectas escuadras de belleza
los pájaros invaden la tarde con sus alas.
La cintura del vientose retuerce
en los brazos fornidos de los árboles
y suspiran las hojas débilmente
por los besos que crujen en las ramas.
Es sábado.
No me hace falta más para sentirme libre
en un mundo de esclavos.

De Ana María Iza

miércoles, enero 26

Amanece en el tren...


Amanece en el tren.
Un rumor de raíles desata la cremallera de un paisaje.
El cielo abre sus párpados, instante en que no sabes
si acabas de partir o estás a punto de llegar.
No sabes si el mundo huye de ti
o eres tú velocidad de fuga entre sus fauces.
Te abandonas al presagio de una selva lejana,
esperas el placer de su espesura.

De Amalia Iglesias.

martes, enero 18

Solamente


Ya comprendo
la verdad estalla
en mis deseos
y mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios
ya comprendo la verdad
ahora a buscar la vida

De Alejandra Pizarnik