viernes, marzo 4

Yo que moriré vendiendo las joyas


Yo que moriré vendiendo las joyas
que nunca tuve

extiendo esta mano como si blandiera guante de encaje

que no conoció

porque hizo domésticas tareas

con sentido histórico hartazgo y cierta dignidad
yo que moriré
espero limpia y perfumada
y es probable con olor a decencia

no olvidaré el escenario inaugural

donde se encendieron y apagaron las luces

donde creció mi adolescencia
y murió mi juventud.


De Juana Bignozzi.

sábado, febrero 26

Soy una mujr sin problemas.


Todos lo saben
y entonces buscan mi compañía
para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien
que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos,
insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma
sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables
y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso
donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre
que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,
tan apropiados como tema de conversación.

De Juana Bignozzi.

Domingo a la tarde


Cuando se sientan frente a frente
amores imposibles, quincallería amistosa,
tipos que se atrevieron
y esa mujer intensa que lleva augurios
a felicidades que nunca entenderá,
la buena gente desecha las malas palabras,
la buena gente dice
todos tienen posibilidades en la vida,
sienten crecer su amor por esa mujer intensa,
tan sola, que vivirá siempre detrás de una ventana
y todo lo que le ofrecen está demasiado azucarado.


De Juana Bignozzi.

viernes, febrero 25

Supiste quién era


Supiste quién era
antes de que yo empezara a sospecharlo
ahora caminando
por lejanas y míticas ciudades

soy tu triunfo
vos hiciste esa figura
que recorre
lugares que nunca conocerás
pero son sólo tuyos para siempre
vos los soñaste yo los conozco

para mí las fachadas para vos el deseo
lo único posible de ser llamado eternidad


De Juana Bignozzi

jueves, febrero 24

Revuelta con el viento


Revuelta con el viento
mi alma has arrastrado
hasta la orilla de tu alma.
Mas mi cabeza
anclada en ese cuerpo
se revela contra la distancia
y poseída asedia tu aislamiento.
Te busca fieramente en tus palabras
con los ojos heridos
en medio de un incendio.

De Clara Janés.